Lumpenes y Macumbas
Había una vez unos lumpenes que se la pasaban en un laberinto de aquí para allá. Estos seres pequeñitos convivían apaciblemente en lo que consideraban su aldea y se creían dueños de sus actos, inadvertidos de que una mano diabólica torcía su destino según su antojo bajo un rigor adamantino. Los límites del laberinto eran los límites del universo lumpen , incapaces estos de representarse una existencia por fuera del mismo. Un día decidimos, por pura curiosidad (y no sin alguna malicia), instalar un dispositivo experimental que consistía en un interruptor, que una vez activado, proveía algunos exóticos y deliciosos alimentos imposibles de conseguir en su acotado hábitat artificial. Los pequeñitos devoraban el banquete con fruición y, seguidamente, comenzaban a rendir culto y pleitesía en agradecimiento a los Antiguos Dioses Primordiales. Así les llamaban. Pero, como hemos anunciado, esta mano sagrada tenía más de diablo que de santo. Y así, ejecutaban religiosamente su ritua...